Porta Portese es una antigua puerta de Roma que se alza al final de la Vía Portuensis, junto a la orilla del Tíber, en el extremo sur del Trastevere de Roma.

Cada domingo, al amanecer, el mercado que lleva su nombre despierta a su sombra y se extiende por las calles adyacentes.
Este mercado es un laberinto de puestos que ofrece una mezcla ecléctica de objetos que alguna vez fueron importantes para alguien: relojes sin agujas, fotografías de desconocidos y libros subrayados por manos olvidadas.
Es curioso que esta acumulación de trastos viejos se celebre junto a esta puerta antigua, como si la ciudad recordara que ella misma es también una acumulación de historias que han ido cambiando de dueño…

Al mediodía, cuando el mercado se desmonta tan rápido como llegó, queda en el aire el olor particular a polvo viejo y agua de río que, durante unas horas, había dado a estos objetos abandonados la ilusión de volver a ser necesarios.


